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2008. EN PROCESO
A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse. Miguel de Unamuno.
La Mancha es el corazón de la península ibérica, una tierra de cielo alto y tierra llana, uniforme, árida y desamueblada, espectacular por la carencia de decorado, por la falta total de espectáculo: con océanos de surcos y tapiales de adobe. Su escenario son unas tierras en traslación de mil caminos abiertos, esenciales, donde sólo la inmortal fantasía y magia de sus habitantes les llevó a fundar pueblos y ciudades. Aquellos hombres de carácter seco como su tierra no fueron muy dados a relacionarse entre sí, embobados o embebidos ante la grandeza sin fin de la llanura.
Mancha habla de un territorio y de nuestros orígenes. Mi búsqueda es hacia lo primario, lo vital, hacia el umbral de nuestra actual existencia heredada. Una exploración hacía nosotros mismos a través del legado que poseemos de nuestra propia cepa.
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